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cazando como antes sin armas

CAZANDO COMO ANTES SIN ARMAS
Todos los días se aprende algo nuevo siempre y cuando uno lo quiera, y como a mi siempre me ha interesado lo que no conozco acepte gustoso la oferta de don chuy de aprender a cazar con las trampas del cuatro, algo que el dominaba a la perfección y lo practicaba en sus ratos libres que por cierto no eran muchos ya que siempre estaba ocupado manejando el ganado de la sociedad que por cierto era muchísimo, pero en esta ocasión se ofreció a enseñarme cosa que le agradezco desde lo mas profundo de mi corazón
El dejar de lado su trabajo por un rato para enseñarme algo que yo desconocía y que me interesaba mucho, todo empezó por cortar ramas y hojas de pita para sentarnos a fabricar unas pequeñas jaulitas que serian parte de las trampas y las hicimos uniendo las varas con tiras de pitas hasta dejar formada la jaula y después nos dispusimos con varas mas delgadas a hacer el mecanismo disparador de la trampa que se dispararía con el piquete de una codorniz o paloma sobre un molonquito de maíz,
Una vez terminadas las cosas que necesitábamos y después de recolectar uno cuantos molonquitos en la noria nos fuimos por el rancho buscando lugares donde se vieran las codornices y cuando veíamos las parvadas poníamos una trampa y ahí la dejábamos para en la tarde pasar a revisarla y así pusimos todas las que habíamos hecho y después nos fuimos a checar el ganado y a realizar algunas labores y solo después de terminar las labores regresamos por la tarde y fuimos revisando todas y cada una de las trampas que para mi sorpresa y admiración todas estaban disparadas y con piezas adentro así conocí las trampas y su efectividad, ahora solo faltaba asomarse a las jaulas para ver que no fuera a ver una víbora dentro y poder meter la mano dentro para sacar las codornices atrapadas y meterlas en un morral para llevarlas a la casa y preparar unas ricas codornices a las hierbas de olor acompañadas por unas papitas a la francesa y unos frijolitos refritos unos chilitos de monte sin olvidar el café, aderezado con la platica de la sobremesa, ALGO QUE APRENDI PARA SIEMPRE RECORDARLO Y AHORA ME TOCA TRANSMITIRLO A LAS NUEVAS GENERACIONES.
LAS ENSEÑANZAS Y LOS DICHOS DE LOS VIEJITOS SON EVANGELIOS CHIQUITOS.
VALE MÁS MAÑA QUE FUERZA
AL PUEBLO QUE FUERES HAS LO QUE VIERES.

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